Puse atención a lo que me decían en esa charla llena de consejeros, anoté con delicadeza las palabras sensatas de una tipa que hablaba a paso lento y explicaba las técnicas de protección para tener sexo, después me reí un rato de los comentarios de las personas que estaban entreveradas con expresiones de cara roja para preguntar alguna cochinada, me he cagado de risa tanto que lloré. Llegué a su casa, y empecé a decirle:
-Amor, era como estar con Rampolla, hasta mejor creo, fuera de huevadas, creo que nos servirá un montón, puta, pero tenemos que ver lo de las pastillas o las inyecciones, yo prefiero inyecciones... las pastillas de repente me engordan más y la cagada-
-Pero gorda... funcará?-
-Ni idea chancho, pero tenemos que cuidarnos, ni cagando quiero salir embarazada, te imaginas?, yo con panza?, ala que asco...-
Después nos sentamos a comer, algo que había preparado, la verdad, cocina horrible, pobrecito el chanchito se esfuerza por alimentarme, creo que le gustan papeaditas, me he percatado de ese pequeño detalle, carajo, ahorita viene una gordita y me lo roba sin pensarlo y me preocuparía. Al rato, mientras caminábamos me cogió de las manos, me miró de frente, me cogió del cuello y me besó de manera brusca, no me asusté, seguí la corriente. Cuando llegamos a mi casa, no conversamos, solo jugábamos un rato entre labio y labio y nos mordíamos suavemente para no hacernos daño, luego vinieron las promesas de todos los días, pero sabía que no eran eternas.
-A veces siento que me vuelvo loco-
-No importa, no sientas-
-Sí importa amor, si importa-
-Por qué?-
-De repente te asustas... pero cuando te sujeto así del cuello es porque me provoca... no sé, no te quiero perder y por eso siento que no te debo soltar y cuando sé que... no sé, me asusto, me asusto de mí, tú?, tú te asustas?-
-Ahora no sé-
-No sabes?-
-No, no sé, sujétame del cuello, como te gusta, hazlo...-