Estoy feliz de nuevo. Tú, sí, tú, al que llamo de todas las formas dulces y recargadas de cursilería, a ti, es a quién agradezco haber llegado a la puerta de ansiedad que tenía abierta, es a ti, a quién le ruego que me quiera tanto, como te quiero yo… a ti, a quién le digo las cosas de frente sin tener que llorar por esperar algún mal rato, a ti, con el que peleo siempre por cosas estúpidas, a ti, el que siempre pide perdón y me perdona, a ti, al que le regalo besos, solo a ti te agradezco que sea perfecto el momento tan agradable mientras me besas. Hoy, puedo decir y hasta gritar, que estoy realmente enamorada, que esa manera que tienes de hacerme perfecta guarda en tus ojos mi sonrisa llena de desdicha cuando dices que no me amas, por lo tanto, pienso en estrategias para enamorarte y tengo que decir con mucha sinceridad, darling, que me entretengo al realizarlas, y así no me ames, te doy las gracias por entretenerme, por hacer que me divierta. Darling, ¿viste?, eres la maravilla de las maravillas. No soy de las que se enamora rápido, soy un poco fría, hasta varonil cuando se trata de amor y bobadas, pero estoy enamorada de ti. Nunca me vi enamorada, solo una vez, pero con un amor lejano, “no se toca, no se ve”, y comparo, pienso, no es lo mismo, no te amo de la misma manera, pero te amo.
martes, 30 de marzo de 2010
sábado, 13 de marzo de 2010
Sin título
Ayer tuve un sueño extraño. Estabas tú en un Volkswagen celeste, y yo, pérdida entre los asientos traseros, persiguiéndote con cada olor que percibía para así retenerte por un momento entre la yema de mis dedos, deslizarlos entre tu rostro, acariciando delicadamente tus orejas llegando a tu cabeza para masajear levemente tus cabellos. Nos detuvimos en el lugar fabricado por nuestras mentes, en ese lugar inconcluso que llenamos de fantasía para tener nuestra historia con un final completo, y adentrarnos en ese mundo subterráneo al cual ya no pertenecíamos. Bajamos del auto, nos echamos entre la tierra y el pasto, para tener una noche inconclusa e incómoda y empecé a enfocarme en tus ojos claros y en tu piel bronceada, tratando de decirte que no estoy segura de borrar esos episodios que llenaron mi historia, acordándome de mis momentos estúpidos donde ruego para que no te vayas, necesito saber si tengo que olvidarte, porque estoy desesperada y un poco lunática por no recibir todo eso que dabas. Después de que te quedes dormido, miré fijamente cada aliento que expulsabas, miré suavemente tus ojos moviéndose despacio con los párpados cerrados, lentamente me acerqué hasta tus labios, exhalé el aire que dejaste libre y con un soplo fuerte pude mover tu cerquillo de las cejas, aproximé mi mano para arrancarte la indiferencia que tienes contra mí, y al levantarte, pensé en retirarme por completo de tu rostro tan perfecto, retirar mis manos que estaban alrededor de tu cintura, sacar mis piernas que armaban un arco sobre tus rodillas, levantarme con fuerza para poder escapar de lo que ibas a insinuar, pero de repente como una idea fugaz, regresaste mis manos a tu cabeza y cogiste fuertemente la mía, acercando mis labios contra los tuyos y sin dudar te besé de una manera tosca, me cogiste de la cintura, volteaste mi cuerpo despacio, enrollaste tus piernas con las mías, y dejaste escapar unas cuantas sílabas, y pronunciaste silenciosamente “no te vayas”.
Querido
Me he sorprendido un poco por tu comportamiento tan innecesario. Ayer te pregunté en voz baja después de tener sexo, que era lo que pasaba por tu mente cuando rodeabas con tus torpes dedos la silueta un poco desordenada de mi cuerpo, pero no respondiste a manera de ternura, querido, fue un poco cruel. Te escuché la semana pasada que decías como susurrando que te habías hartado completamente de mí, y es que ahora todas las mañanas y antes de dormir y mientras me ocupo de mí, pienso y me pregunto en qué fallé para apartarte tanto. ¡Ay querido!, si supieras que tu apatía a engañado a mi carácter y te estoy ocultando en mi parte negra para anularte por completo, y ahora me río mucho, querido.
-¿mañana iremos a ese concierto?
- Sí, sabes que lo he estado esperando…
-Puta madre, esa música de mierda no me gusta
-Ah… no te gusta, perfecto
-¿perfecto qué oe?
-Nada, perfecto que no te guste
-Estas cada vez más rayada
-Yo puedo estar rayada, tú das pena
Hora: 11:00 pm
Día: No
Humor: que rica sensación, el de eliminarte por completo (satisfacción)
Y después de una semana, regrese.
-¿mañana iremos a ese concierto?
- Sí, sabes que lo he estado esperando…
-Puta madre, esa música de mierda no me gusta
-Ah… no te gusta, perfecto
-¿perfecto qué oe?
-Nada, perfecto que no te guste
-Estas cada vez más rayada
-Yo puedo estar rayada, tú das pena
Hora: 11:00 pm
Día: No
Humor: que rica sensación, el de eliminarte por completo (satisfacción)
Y después de una semana, regrese.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)