miércoles, 23 de junio de 2010

Maldito, así me dejas

Me puse a pensar sobre ese día al que le pusimos un título. Me acordé de tu imagen, tu cuerpo perfecto, encima del mío y de tus manos enredadas en mi cabello desordenado, los puños de tus codos se deslizan sobre mi pecho, y coges mis senos con rabia, y los besas, me duele, los muerdes, y grito, pero no de dolor, me encanta ese sabor, y repito, “sigue”. De pronto, a los pocos minutos de entrar en mí, veo tu cara, el sudor, tu sudor, cae hacia mis labios, y sonrío, estás teniendo un orgasmo, y el mío siempre llega con el tuyo, siempre tan parejo, por eso me fascina tener sexo contigo, te amo. Hoy, es un día distinto, estoy sentada en la esquina de mi sofá, hago un nudo con mis pies, me encojo y escondo la carta que te había escrito ayer, después de decir que ya no me querías más. Coges mis manos, hago un círculo con ellas y las proteges, me besas, acaricias mi rostro, lloro, pienso, ¿me amas?, pienso, ¿qué quieres?, pienso, te amo, piensas, ¿qué hago?, piensas, te amo. Salgo de tus brazos, te sujeto de la cara, arranco un poco de tu cabello, y me ves, triste, prometes no irte, y empezamos de nuevo, estamos teniendo sexo. Ahora, te has ido, y estoy esperando una llamada, al final, te entregué la carta, estoy esperando que digas que soy perfecta, espero que pidas perdón y perdonarte, he practicado toda la semana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario