lunes, 5 de octubre de 2009

¡BASTA!

Hoy amanecí con ganas de cambiarte un poco, de rechazar todo lo que no das, de desarmarme frente a ti, esperando la respuesta que quiero, la respuesta de aceptación, esperando una invitación de bienvenida, escrita por ti. Pero por otro lado, quiero que te largues, que dejes en paz mi cabeza y a mis momentos de insomnio, que dejes el número telefónico de mi casa y las reemplaces por esas matemáticas que tanto sabes. Yo, sin embargo, no puedo ser perfecta, soy una diagramación distinta de un gráfico de contabilidad, soy la inestabilidad de una parte estable de todo lo que es cierto, y tú eres la duda de ese infierno que llevas dentro, ¿ahora entiendes cómo se ve la situación?
Él: no es tu culpa
Ella: ¿no?, si la es
Él: no, no digas eso
Ella: ya no sé qué hacer, en verdad, ya se cagó todo
Él: no es tu culpa, yo no te he dejado de amar, no lo haré, yo sé que no
Ella: no te creo, ahora ya no, a veces me levanto con ganas de que todo sea igual que antes, pero sé que no, que ya no TODO es igual, que ya se jodió todo y que ya no va a ser lo mismo
Él: sí, yo lo sé
Ella: sí, tú siempre sabes todo
Él: no todo

Ella: sí, ahora ya lo sabes todo
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