sábado, 7 de agosto de 2010

Serás, libertad completa

Tu piel interte me ha dejado boquiabierta,
has regresado para impregnarme un beso como sello.
Has vuelto para no querer volver otra vez
y yo
te confundo con el olor de las flores que se asemejan a ti;
pobre,
infeliz,
pobrecita,
tanto entregas,
y tus ganas necesarias de amar no son necesidad alguna para ese hombre que te desprecia.
Ólvidate de caricias,
del sexo,
acuérdate de los malos tratos mientras tanto,
sigue pidiéndole a ese Dios que tanto veneras que te de alas para volar
como pájaro en invierno enfrentando la lluvia,
al final serás lo que tanto quieres,
serás la libertad completa.

jueves, 5 de agosto de 2010

Me siento así, atrapada, como si estuviera traicionando a mi propio sexo.

martes, 13 de julio de 2010

?¿

No, no te creas.
no, puedes irte.
no, ya no decides por mí.
no, no me quiero quedar.
sí,
contigo menos.

Plus

Mezclo los aromas de tu frialdad,
los profundos.
quiero tenerte,
sí, perderte,
hubiesemos empezado desde el principio pero siempre dijiste que es bueno empezar por la última página del libro.

miércoles, 23 de junio de 2010

Maldito, así me dejas

Me puse a pensar sobre ese día al que le pusimos un título. Me acordé de tu imagen, tu cuerpo perfecto, encima del mío y de tus manos enredadas en mi cabello desordenado, los puños de tus codos se deslizan sobre mi pecho, y coges mis senos con rabia, y los besas, me duele, los muerdes, y grito, pero no de dolor, me encanta ese sabor, y repito, “sigue”. De pronto, a los pocos minutos de entrar en mí, veo tu cara, el sudor, tu sudor, cae hacia mis labios, y sonrío, estás teniendo un orgasmo, y el mío siempre llega con el tuyo, siempre tan parejo, por eso me fascina tener sexo contigo, te amo. Hoy, es un día distinto, estoy sentada en la esquina de mi sofá, hago un nudo con mis pies, me encojo y escondo la carta que te había escrito ayer, después de decir que ya no me querías más. Coges mis manos, hago un círculo con ellas y las proteges, me besas, acaricias mi rostro, lloro, pienso, ¿me amas?, pienso, ¿qué quieres?, pienso, te amo, piensas, ¿qué hago?, piensas, te amo. Salgo de tus brazos, te sujeto de la cara, arranco un poco de tu cabello, y me ves, triste, prometes no irte, y empezamos de nuevo, estamos teniendo sexo. Ahora, te has ido, y estoy esperando una llamada, al final, te entregué la carta, estoy esperando que digas que soy perfecta, espero que pidas perdón y perdonarte, he practicado toda la semana.

domingo, 23 de mayo de 2010

Chau Mechita

Se levantó tempranito con el pijama sucio, y se dirigió con sus pantuflas marrones a la refrigeradora para tomar de pico la coca cola de hace tres días. Fue al baño con flojera, se apoyó en el lavatorio, miró su reflejo en el espejo y pensó en abandonarla. Él quería a Mechita como se quiere a una madre. La navidad pasada, en la que estuvieron juntos, la única navidad que pasaron juntos, Mechita le prometió quedarse siempre, abrigarlo cuando el frío lo invada, y calmarlo en su desesperación de amarla. Mechita le repetía constantemente a Manolo que lo mejor de los recuerdos es tener la memoria para recordarlos. Él siempre pensaba que Mechita era infeliz. En las noches cuando dormían juntos, ella se levantaba gritando todas las madrugadas, y siempre contando la misma historia, que alguien la quería asesinar, y decía: “lo sentía clarito” y al rato volvía a dormir. Siempre supo que si la abandonaba, Mechita ya no solo iba a ser infeliz, sino que se vengaría de él. Manolo se llenó de dudas esos días, empezó a recordar porque se enamoró de Mechita, que fue lo que lo hizo sentir loco, que era lo que le gustaba del sexo con ella, y nuevamente, la duda lo invadía. Se dirigía a la chamba, caminaba a paso lento hacia el paradero, por suerte, agarró sitio, y apoyó su cabeza en la ventana, después de pensar tanto, lloró, lloró como un niño.

“Querida Mechita

Te sorprenderá un poco que te dejara una carta y no esté al frente tuyo mientras la lees. He decidido irme, no abandonarte, solo irme. A veces pienso que no te amo, otras que me vuelvo loco, que me vuelves loco, y otras que te amo profundamente, entonces puedes deducir, que no tengo nada claro Mechita, necesito tiempo. Yo sé que no crees en los tiempos, siempre decías que no existían, entonces puedo pensar que serás tú la que me abandonará, la que no esperara a que mis ideas se ordenen, pero no te obligo a que te quedes, si quieres irte está bien, tú decides Mechita, siempre tendrás el mando. Este no es el fin de todo Mechita, solo si tú lo quieres. Te amo profundamente como esa tarde que amamos frente al mar y nos metimos desnudos a las olas que rompían fuertemente en ese invierno caluroso que me diste.

Cuídate mucho Mechita

Manolo. “

miércoles, 7 de abril de 2010

Comparito, te converso

Compare, si nos ponemos a hablar de las mujeres que he tenido no terminamos nunca jaja, pero escapando un ratito del floro, solo me enamoré una vez de una cajamarquina, bien rica la blanquita, pero me dejó por un cholito que se cagaba en plata por un negocio que tenía en Gamarra y me dolió bien fuerte compare, nunca me habían flechado, ni siquiera una gringuita de los yunaites que conocí en el 88.Yo soy todo un galanazo compare, mira mi pinta- (se pone de pie)- todo un Diego Verti, pero espérate nomás, aún no me llega una germita buena y que me atienda, pero cuando la famosa muchachita llegue ta que me voy a poner feliz y te haré padrino compare. Ay compare, hasta ahorita me acuerdo de cuando éramos unos pillos, cuando nos gustaba ir a las fiestas, para entretenernos con algunas chiquillas y dejarlas embobadas para después no llamar nunca más, puta hermano, me acuerdo de esas épocas y me pongo a llorar como la Tere cuando le haces desplantes jaja. Sabes comparito… hay algo que me preocupa, tengo 45 años y no tengo nadie que me ladre, me preocupo compare, me preocupo… y tú, casado, con 4 hijos, como para entretenerte jaja… yo no sé que hacer hermano, pero caballero nomás, tengo que esperar de repente unos añitos más. La vez pasada me puse a pensar, y las prefiero de provincia compare jaja… pero basta, basta, mucho de mí, poco de ti hermanito, como te va con tu mujer, ¿qué se siente compare? -No sé, felicidad hermano, pero a veces, te harta comparito, pero se soluciona… bueno hermano ha sido un placer, gracias por las chelitas, pásate por la casa hermanito, pa’ que conozcas al último ya tiene 4 años, es todo un hombrecito igualito a su padre, pepasa, y bien inteligente igualita a la Teresa, por eso me case con ella, pero a veces que sea tan viva me da miedo compare jaja, bueno pues, un abrazo hermano.

martes, 30 de marzo de 2010

A ti loco, a ti

Estoy feliz de nuevo. Tú, sí, tú, al que llamo de todas las formas dulces y recargadas de cursilería, a ti, es a quién agradezco haber llegado a la puerta de ansiedad que tenía abierta, es a ti, a quién le ruego que me quiera tanto, como te quiero yo… a ti, a quién le digo las cosas de frente sin tener que llorar por esperar algún mal rato, a ti, con el que peleo siempre por cosas estúpidas, a ti, el que siempre pide perdón y me perdona, a ti, al que le regalo besos, solo a ti te agradezco que sea perfecto el momento tan agradable mientras me besas. Hoy, puedo decir y hasta gritar, que estoy realmente enamorada, que esa manera que tienes de hacerme perfecta guarda en tus ojos mi sonrisa llena de desdicha cuando dices que no me amas, por lo tanto, pienso en estrategias para enamorarte y tengo que decir con mucha sinceridad, darling, que me entretengo al realizarlas, y así no me ames, te doy las gracias por entretenerme, por hacer que me divierta. Darling, ¿viste?, eres la maravilla de las maravillas. No soy de las que se enamora rápido, soy un poco fría, hasta varonil cuando se trata de amor y bobadas, pero estoy enamorada de ti. Nunca me vi enamorada, solo una vez, pero con un amor lejano, “no se toca, no se ve”, y comparo, pienso, no es lo mismo, no te amo de la misma manera, pero te amo.

sábado, 13 de marzo de 2010

Sin título

Ayer tuve un sueño extraño. Estabas tú en un Volkswagen celeste, y yo, pérdida entre los asientos traseros, persiguiéndote con cada olor que percibía para así retenerte por un momento entre la yema de mis dedos, deslizarlos entre tu rostro, acariciando delicadamente tus orejas llegando a tu cabeza para masajear levemente tus cabellos. Nos detuvimos en el lugar fabricado por nuestras mentes, en ese lugar inconcluso que llenamos de fantasía para tener nuestra historia con un final completo, y adentrarnos en ese mundo subterráneo al cual ya no pertenecíamos. Bajamos del auto, nos echamos entre la tierra y el pasto, para tener una noche inconclusa e incómoda y empecé a enfocarme en tus ojos claros y en tu piel bronceada, tratando de decirte que no estoy segura de borrar esos episodios que llenaron mi historia, acordándome de mis momentos estúpidos donde ruego para que no te vayas, necesito saber si tengo que olvidarte, porque estoy desesperada y un poco lunática por no recibir todo eso que dabas. Después de que te quedes dormido, miré fijamente cada aliento que expulsabas, miré suavemente tus ojos moviéndose despacio con los párpados cerrados, lentamente me acerqué hasta tus labios, exhalé el aire que dejaste libre y con un soplo fuerte pude mover tu cerquillo de las cejas, aproximé mi mano para arrancarte la indiferencia que tienes contra mí, y al levantarte, pensé en retirarme por completo de tu rostro tan perfecto, retirar mis manos que estaban alrededor de tu cintura, sacar mis piernas que armaban un arco sobre tus rodillas, levantarme con fuerza para poder escapar de lo que ibas a insinuar, pero de repente como una idea fugaz, regresaste mis manos a tu cabeza y cogiste fuertemente la mía, acercando mis labios contra los tuyos y sin dudar te besé de una manera tosca, me cogiste de la cintura, volteaste mi cuerpo despacio, enrollaste tus piernas con las mías, y dejaste escapar unas cuantas sílabas, y pronunciaste silenciosamente “no te vayas”.

Querido

Me he sorprendido un poco por tu comportamiento tan innecesario. Ayer te pregunté en voz baja después de tener sexo, que era lo que pasaba por tu mente cuando rodeabas con tus torpes dedos la silueta un poco desordenada de mi cuerpo, pero no respondiste a manera de ternura, querido, fue un poco cruel. Te escuché la semana pasada que decías como susurrando que te habías hartado completamente de mí, y es que ahora todas las mañanas y antes de dormir y mientras me ocupo de mí, pienso y me pregunto en qué fallé para apartarte tanto. ¡Ay querido!, si supieras que tu apatía a engañado a mi carácter y te estoy ocultando en mi parte negra para anularte por completo, y ahora me río mucho, querido.
-¿mañana iremos a ese concierto?
- Sí, sabes que lo he estado esperando…
-Puta madre, esa música de mierda no me gusta
-Ah… no te gusta, perfecto
-¿perfecto qué oe?
-Nada, perfecto que no te guste
-Estas cada vez más rayada
-Yo puedo estar rayada, tú das pena
Hora: 11:00 pm
Día: No
Humor: que rica sensación, el de eliminarte por completo (satisfacción)
Y después de una semana, regrese.

sábado, 13 de febrero de 2010

Estás loco y qué

Puse atención a lo que me decían en esa charla llena de consejeros, anoté con delicadeza las palabras sensatas de una tipa que hablaba a paso lento y explicaba las técnicas de protección para tener sexo, después me reí un rato de los comentarios de las personas que estaban entreveradas con expresiones de cara roja para preguntar alguna cochinada, me he cagado de risa tanto que lloré. Llegué a su casa, y empecé a decirle:
-Amor, era como estar con Rampolla, hasta mejor creo, fuera de huevadas, creo que nos servirá un montón, puta, pero tenemos que ver lo de las pastillas o las inyecciones, yo prefiero inyecciones... las pastillas de repente me engordan más y la cagada-
-Pero gorda... funcará?-
-Ni idea chancho, pero tenemos que cuidarnos, ni cagando quiero salir embarazada, te imaginas?, yo con panza?, ala que asco...-
Después nos sentamos a comer, algo que había preparado, la verdad, cocina horrible, pobrecito el chanchito se esfuerza por alimentarme, creo que le gustan papeaditas, me he percatado de ese pequeño detalle, carajo, ahorita viene una gordita y me lo roba sin pensarlo y me preocuparía. Al rato, mientras caminábamos me cogió de las manos, me miró de frente, me cogió del cuello y me besó de manera brusca, no me asusté, seguí la corriente. Cuando llegamos a mi casa, no conversamos, solo jugábamos un rato entre labio y labio y nos mordíamos suavemente para no hacernos daño, luego vinieron las promesas de todos los días, pero sabía que no eran eternas.
-A veces siento que me vuelvo loco-
-No importa, no sientas-
-Sí importa amor, si importa-
-Por qué?-
-De repente te asustas... pero cuando te sujeto así del cuello es porque me provoca... no sé, no te quiero perder y por eso siento que no te debo soltar y cuando sé que... no sé, me asusto, me asusto de mí, tú?, tú te asustas?-
-Ahora no sé-
-No sabes?-
-No, no sé, sujétame del cuello, como te gusta, hazlo...-

jueves, 19 de noviembre de 2009

Hablao cosita rica

Estoy recontra cagada con las relaciones, ya me acostumbré a perder, a perderlos, a la derrota. Fue demasiado encantador. Hace unos días sentí la posible esperanza que esperaba desde hace algún tiempo cuando el olvido me llenó, y necesitaba las ganas de querer sentir de nuevo. Quiero describirte como te veo, de la manera en la que creo que serías el ken de cada barbie, el príncipe en cada cuento, el valiente que salva a cualquier cojuda encarcelada en un castillo, ese eres tú, fuiste demasiado para mi cerebro tan jodido. Pero yo hubiese podido quererte de esa manera obsesiva que enamora a cualquiera, hubiésemos sido el lado grande de la perfección. Esta de más reclamarte algo que nunca salió de esa mierda bonita de las miradas tontas, de las agarraditas de mano, de los acercamientos sin ningún fin, no puedo reclamarte que no me quieras. Esta bien, yo te entiendo, maldita sea ser tan comprensiva, podría acercarme a ti y besarte para que te confundas y dejarte triste, pero no, me importas, y por eso no me comporto como la Sandra que sería si no fueras tú el tipo tan encantador que me dejo totalmente estúpida a pesar de las otras cosas que pasan por mi cabeza, a pesar de amar a alguien más, me envolviste por un rato en tu momento mágico y te digo, gracias por ese rato.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Solo de pasadita

Ahora estoy segura de que todo lo que tiene que ver contigo se relaciona con esa parte de inestabilidad que tenemos todos, con ese pedacito de mierda que cada uno lleva dentro, entonces puedo afirmar que eres el lado cagado de la situación. Es cierto que aprendí a separar las personas llenas de ansiedad para reemplazarlos por esos aburridos que escuchamos cada domingo. He querido retenerte toda mi vida, atarte a mí, hacerte el amor siempre para que te quedes a mi lado, amoldarme a ti. Antes de ayer, cuando teníamos sexo, y después de fumarme un cigarrillo como es costumbre, te miré a los ojos y te dije en voz baja “te amo tanto”, que estoy segura que lo escuchaste pero como ahora eres el sordo de mis desgracias te hiciste el loco, y me volteaste la mirada como diciendo que no escuchaste nada, y fue tan sínico de tu parte, que voltee frágilmente el cuerpo para estallar en lágrimas. Hace mucho tiempo no siento tu lado salvaje, con el que me enamoraste, tu lado safari, tu lado maldito, ya no existe, ya no dices que estas enamorado de mis huesos ahora solo me frotas la espalda con apatía y siempre haciendo ese sonido con los dientes, quiero que tus labios resbalen por mi cuello, lleguen hasta mi columna y se estacionen en el centro de mis vértebras, que giren despacio, que se esparzan entre ese estrés que rodea, que me ames de nuevo. Ya nos hemos aburrido de nuestros encuentros, de nuestras salidas hasta de los recuerdos que tenemos, ya no nos brota una sonrisa con cada cosa graciosa que recordamos, ahora ni siquiera es una mirada de aceptación, ya no nos soportamos, nos hartamos de nosotros mismos, y creo necesariamente que necesitamos cambiar de ambiente, entonces quiero gritarte: ¡LÁRGATE SI QUIERES!.

martes, 27 de octubre de 2009

¡Tú interés me mata!

Cuando lo miro, creo que me estiro, en serio, no lo digo literalmente, me estiro… de pronto se me eriza la piel, me pongo nerviosa, babeo, muevo las mandíbulas como si tuviera rabia, lo quiero besar, ¡POR LA PUTA MADRE! lo quiero besar. Todo comenzó con una simple y estúpida mirada de esas que son comunes, que huevada. Ahora estoy cojuda por él, muriéndome por él.

S: HOLA!, qué tal? Todo bien?
S: HOLA?
S: estás?
Has enviado un zumbido
S: cuando vuelves me zumbas pues
S: oye… ya pasaron 4 horas…
S: creo que no estás

S: más tarde te llamo
Ha cerrado sesión

MIERDA, se fue, o sea… ¡sí estaba!, estaba pero no me habló… maldito, te odio, te odio.
(2 horas después)
Mejor lo llamo, de repente solo se le fue el Internet, claro, eso puede ser, LO LLAMO, más tarde LO LLAMO.
Tenía la felicidad que palpaba desde mis manos hasta llegar a esa sonrisa que tenía clavada en la cara, y repetía constantemente en voz alta, “lo voy a llamar, (yo no soy esa mujer que no sale de casa (8))”, y cantaba y volvía repetir “lo voy a llamar”, “Cecilia dice siempre lo que piensa, y casi nunca piensa como yo (8)” y pienso: no debería ser Cecilia… debería ser tu nombre amor. Y empiezo a cambiar las letras para que coincida con lo que nos pasa.

LA LLAMADA:
S: aló?
L: habla!
S: oye… te estuve hablando por msn, qué fue? no estabas?
L: puta… si oe sorry es que salí ps
S: ahhh yaaa, si lo supuse! no te preocupes, te creo
L: ah ya fresh ps
S: y qué planes?
L: puta nada flaca… oe te tengo que dejar, tengo clase
S: aaah pucha, ya no te preocupes, estamos hablando besito
L: ya flaquita chau un besooooooooooooooooooote

¡DIOS!, me dijo “flaquita” “besooooooooooooote”, ya está, quiere conmigo, le gusto puta madre tengo que contarle a la china.

CON LA CHINA:
CH: noooo jooodas huevonaaaaa
S: TE LO JURO, YO TAMPOCO LO CREÍA
CH: aalaa la hiciste!
S: siii, mañana todas me odian ah!

domingo, 11 de octubre de 2009

Esta va para ti

Estoy segura que leerás esto, tal vez no hoy, pero algún día seré yo quien te lo termine mostrando. Hoy me siento rara porque me he acordado de ti, y hace más de un mes que no sé nada de tus episodios ni de tus ideas absurdas para querer hacerme feliz solo las veces que nos extrañamos. Pero han pasado ya algunos años, no porque el tiempo es rápido, sino porque esos 2 años y 10 meses te he aguantado, he soportado tus abandonos y te he perdonado hasta borrar tus equivocaciones, un sacrificio de casi 3 años. Es posible que aún llore por ti, porque como alguna vez te amé, no voy a amar de la misma manera, solo es una vez, ¿aún te acuerdas? Desearía mil veces que estuvieras aquí, para decirnos las promesas frente a frente, para aburrirnos de vernos y no de no vernos, para dejar de lado el teléfono y empezar con las señas de manos, comenzar por esas miradas interminables, pudiendo rozar nuestras espaldas como defendiéndonos de los que nos atacan y decir una frase, tener nuestra propia frase. Sé que es absurdo, seguir explicándote cuánto fue lo que sentí por ti, que fui yo la que dio todo, la que luchó en una absurda batalla de dos. Ahora me dedico a hablar solo de ti, a relatar momentos extraordinarios mezclados con nuevos personajes, inventando lo que no se pudo continuar, me tienes harta, estoy cansada de llevarte en mi memoria, en mi cartera, en mis zapatos, en todos lados, me estas hartando y ahora te estoy odiando, te odio porque no puedo borrarte, no puedo por fin dejar esa mierda de recordarte tanto. ¿Cómo es que se comienzan a eliminar esos recuerdos que pusiste en tu memoria justamente para que no se vayan nunca?, no entiendo, creo que no hay forma, no hay normas a seguir, ni pasos, ni soluciones, no existe la manera de borrar absolutamente todo. Por ahí, me dicen que el tiempo borra las cosas, los recuerdos, los lamentos, los errores, las metidas de pata, los malos momentos, los más felices, el tiempo. Yo no creo en el tiempo, me hace daño, hace 2 años y 10 meses que me está matando y sé que lo seguirá haciendo, terminará por llevarme acorralada delante de una soga, el tiempo me matará y me acusarán de no haberle hecho caso. ¿Cómo deshacerme de lo que siempre fue lo que me mantuvo feliz e inocente?, maldita sea, maldito el tiempo en el que te conocí, en el que planee mi vida contigo, malditos los momentos en los que prometimos cosas ridículas, cosas que NUNCA MÁS llegarán, ¿entiendes lo que siento?. ¡DESPIERTA!, lo repito todos los días, ¡OLVIDA! Esta sobre mí, ¡VIVE! No me deja en paz, ¡TE AMO! Me tienes loca, loca de furia, de querer olvidarte de una vez, ¡LARGATE! Te lo digo en serio.

sábado, 10 de octubre de 2009

Argentino en busca de peruana

Ignacio, argentino, bello, bellísimo, no imaginario, misterioso, seductor, provocador, sin mentiras, ni ternura inventada, cariño real un poco incompleto, amante. Anoche tuvimos una conversación, larga, caprichosa e interminable. A veces siento que lo quiero, la necesidad de quererlo, de tenerlo. Es un pendejo, lo sé, pero me encanta, me enamora, me atrapa. Estuvimos hablando de la vida, y de otras cosas que son similares, estúpidas e ilógicas. Él esta enamorado, muriendo por ella, la que llama de todas las formas dulces y perfectas. No espero que se enamore de mí, espero hacerlo sentir cosas un poco más allá de lo común, que se sienta en otro espacio cuando habla conmigo, coquetearle, hacer que me prefiera entre ella y yo. Pienso, que si estuviera acá, lo dejaría atado por un largo tiempo, no lo soltaría, mi miedo de perderlo sería intenso, casi imparable, y mi miedo a amarlo, no existiría, lo amaría así, sin razón, por amarlo nada más. Ya no puedo cambiar realidades, solo puedo hacer de la ficción un camino a lo existente, a lo real, para darle vida, y un poco de dureza. Mi enamoramiento fantasioso se convierte en algo de todo los días, hablar con él me sujeta, no me suelta, me deja por largo tiempo frente a la computadora, tecleando suavemente, pensando exactamente lo que quiero decir, para seguir encantándolo, buscando la foto perfecta para impactarlo.

Casi poco, casi nada y casi mucho

En un bar a las diez, nos encontramos puntuales, bellos, distintos, bohemios. Me senté y lo observé, nos acordamos de esas épocas que se olvidan hasta que las vuelves a renacer, nos sonreímos, y nos volvimos a querer.

-Estoy de vuelta, pero aún no sé si me quedaré, no tengo ningún compromiso aquí-
-Jaja, no es necesario que tengas uno, puedes quedarte, solo por querer quedarte-
-Tú sabes que sin compromisos, no funciono-
-Sí, lo sé bien-
-Cambiando de tema, ¿cómo te ha ido todo?-
-Bien, felizmente, estresada por trabajo, pero todo bien-
-Ah… y… ¿te casarás?, ¿tienes hijos?
-Tengo 27 años, no es necesario que esté casada y con hijos, aún soy libre-
-Sí, siempre lo fuiste, tu libertad esta primero, que increíble… lo había olvidado-
-¿Tú?, ¿olvidar?, jaja, hemos cambiado… profundamente-
-Sí, los dos-

Nos fuimos, decidimos caminar por ahí, “como hace años”, dijimos. Después de esa larga caminata, nos sentamos en unas bancas en el parque Kennedy, nos vimos mucho, sin parpadear, sin rencor, con ilusión, nos pintamos con la personalidad de hace muchos años, para extrañarnos y volver en esos tiempos, solo por unos segundos, y luego cambiar y convertirnos en lo que somos, y que nunca quisimos ser. Nos preguntamos cosas, las mismas preguntas de cuando éramos mocosos en época de golosinas, “primero vas tú, y luego voy yo, ya ¡comienza!”. Era tarde, me paré para despedir esos recuerdos que vinieron, me cogió de la cintura y me jaló con fuerza, puse mis brazos alrededor de su cuello, lo mire fijo sintiendo su respiración, acaricié su cabello, lo besé.

Ella, yo

Como empezando a reconocernos, el día especial era casi perfecto y mis momentos de locura se iban desvaneciendo por la felicidad que andaba merodeando. No supe muy bien si encontrarme con ella nuevamente regresaría a lo que ya había enterrado. Después de esos episodios y capítulos que inventamos nos encontramos de niñas, jugando con barbies y armando una casa llena de lujos. En su casa del árbol, nos escondíamos de los que nos podían hacer daño, nos íbamos a ese lugar y le encontrábamos un sabor a refugio, a libertad, a grandeza. Empezamos a crecer, sin querer, pero crecimos tanto que nos íbamos olvidando de las buenas cosas que tiene la vida, del momento de actuar con coraje y venganza, del momento lleno de risas, y de las sonrisas que son transparentes, tan inocentes como un buen dulce. Sentadas en un parque, con la mirada para arriba, caían gotas de nuestros ojos, se nos nubló la vista, nos miramos, y nos sonreímos y sentimos la necesidad de abrazarnos por un largo tiempo, de vomitar promesas, de atarnos, de fumar puchos, y caminar con largos pasos. Mientras caminamos, nos reíamos de todo, esos recuerdos chistosos que no se olvidan con facilidad se quedaron grabados en nuestros pasos por ese momento, nos asombramos de la buena memoria que tenemos para acordarnos de cosas ridículas.

lunes, 5 de octubre de 2009

¡BASTA!

Hoy amanecí con ganas de cambiarte un poco, de rechazar todo lo que no das, de desarmarme frente a ti, esperando la respuesta que quiero, la respuesta de aceptación, esperando una invitación de bienvenida, escrita por ti. Pero por otro lado, quiero que te largues, que dejes en paz mi cabeza y a mis momentos de insomnio, que dejes el número telefónico de mi casa y las reemplaces por esas matemáticas que tanto sabes. Yo, sin embargo, no puedo ser perfecta, soy una diagramación distinta de un gráfico de contabilidad, soy la inestabilidad de una parte estable de todo lo que es cierto, y tú eres la duda de ese infierno que llevas dentro, ¿ahora entiendes cómo se ve la situación?
Él: no es tu culpa
Ella: ¿no?, si la es
Él: no, no digas eso
Ella: ya no sé qué hacer, en verdad, ya se cagó todo
Él: no es tu culpa, yo no te he dejado de amar, no lo haré, yo sé que no
Ella: no te creo, ahora ya no, a veces me levanto con ganas de que todo sea igual que antes, pero sé que no, que ya no TODO es igual, que ya se jodió todo y que ya no va a ser lo mismo
Él: sí, yo lo sé
Ella: sí, tú siempre sabes todo
Él: no todo

Ella: sí, ahora ya lo sabes todo
"..." Ha cerrado sesión

Momentos

Yo no tengo momentos instantáneos, ni esos momentos de satisfacción, tengo más bien, momentos débiles y llenos de furia, esos momentos que me nombran en una lista, y le ponen mi nombre como el título mayor, esos momentos me derrotan, me acaban por completo las ganas, mis necesidades y la poca alegría que ya no tengo. Me quiero despedir de ese recuerdo que tengo en las anécdotas de mi vida, de esa sonrisa que marca con fuerza mis momentos felices. Me metí a la cama porque ya no quiero escribir con ese lapicero sin tinta, porque ya no quiero borrar una etapa inútil para reemplazarla por una que valió la pena, ya no quiero simplemente lo de siempre, me harté de ti y de tus cosas alrededor. Tal vez te elegí, pero fue al azar, no te evalúe antes y ahora como me arrepiento, puede ser que mis ideas sobre ti sean absurdas y dolorosas, pero eso representas tu, lo absurdo y ese dolor de época pasada, de batalla perdida, de momentos tristes, tan tristes como mi soledad sola.